Volver. (cuento)

A veces las sensaciones viajan hasta las emociones.
Me encontraba allí, anonadada, viendo una especie de locomotora que lo único que hacía era dar vueltas en círculos. (Miento, hacía más cosas).
Me siento como salida de un cuento, o de uno de mis extraños y peculiares sueños donde despego carteles de una casa donde ya no vivo, ansiosa de ver lo que hay detras o donde camino por pueblos viejos llenos de tierra buscando a alguien conocido. Por supuesto tengo sueños aún más raros, pero ahora mismo no puedo mencionarlos. Ya sea porque los olvidé, porque no los tengo en mente y tendría que ir a mi bitácora de sueños, o porque sean de los que ni siquiera me atreví a escribir.

Volviendo al tema inicial, me veo frente a la locomotora, y estoy totalmente inmóvil como si tuviera una especie de magia que hace que no despegue la vista de su tránsito cadente. Viéndolo de esa forma egocéntrica, yo era como el sol, tratando de seguirla con la mirada en su diligente y monótono recorrido. 

Así que pasa ella, con un nombre precioso, por cierto. (No, no era mi nombre. Ni el nombre de ninguna mujer). Y da vueltas y yo la sigo. La sigo aunque ya sé a dónde va. Conozco sus límites, ya que gira como la tierra en su movimiento de traslación. Incluso con una órbita elíptica. Escucho el sonido musical que viene de los alrededores, no precisamente de ella, que ya sería demasiado pedir. Una radio-locomotora, aunque he de decir que como me atraía tanto hasta podría ser una sirena-locomotora. Cabe aclarar en este punto, que no hago referencia a la sirena de las ambulancias.

Lo que no consigo entender es ¿cómo salí de allí? Estaba -como- drogada dando vueltas sobre mi eje, y moviéndome un poco cada vez que algo me impedía verla completa, sus sombras, sus reflejos, sus luces, y quería guardar el momento. Quería guardar las imágenes y los sonidos. Aunque el resto del recuerdo es muy sombrío, pero, es tal cual. Como haber vivido un sueño. Parece  que hablo de alguna idealización, pero, me refiero a algo puramente onírico. Es como un trozo de vida tan raro, que parece que pude haberlo soñado pero no fue así.

Ahora me pregunto si el responsable de colocarla ahí, de construirla, el encargado de crear semejante ambiente triste y soñador, lo soñó o tiene una mente tan retorcida como para hacerme literalmente soñar despierta, así como al resto de individuos que se asoman por esos lugares. Casualmente apareció este hombre por ahí, pero me limité a sentirme satisfecha de encontrarme el mismo día que él y pasar como observadora anónima. Así tal cual, sin haber mencionado, "me gusta su trabajo Sr. Fulano de Tal. En especial la locomotora seguida de todos y cada uno de sus vagones." y creo que eso hace que mi experiencia sea aun mas paranormal. 

Así que en ese momento decidí despertar de mi realidad y volver a la calle, a ver a la gente, a ver el día y dejar atrás la locomotora envolvente. Y pienso en el paralelismo de cuando en los sueños caminamos, y sabemos a dónde vamos, pero en la realidad, el lugar es totalmente nuevo. Así pues, me dirijo a la salida del extraño y viejo edificio, como si supiera a dónde iba, pero aún estaba hipnotizada y no había una manera concreta de saberlo. 

Parece que me desperté después de andar un par de calles, ya lejos del extraño hechizo de esa monstruosa máquina viviente. Capaz de distraer una mente tan llena de laberintos y crucigramas. Y planos, y perspectivas, y personajes... y ella se quedó allí y yo, tal como cuando acabo de despertar, me pregunto ¿qué significado tiene todo esto?

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