Sobre bicicletas y regalos.

Asi que un día, cuando menos lo esperaba me lanzo nuevamente a las calles sobre dos ruedas, impulsandome solamente con mi propia fuerza que empuja la maquinaria simple.

Hace años, iba a mi destino cotidiano de la misma forma. Ahora se repite, en ninguno de los casos llegaba hasta mí directamente el vehículo. Antes era de mi hermana mayor, quien lo dejó porque cambió de domicilio. Ahora, seguramente es que hablo mucho... un regalo.

Seguramente hablaba mucho de mis trayectos al trabajo, a la universidad en mi máquina simple, lo curioso del caso, es que no sé, si alguna vez mencioné el color, pero es del mismo. Nada es coincidencia en esta vida, lo que sé, es que el regalo es mayor que una bicicleta. El regalo es el estar detrás de ella, escuchando cuando cuento un pequeño detalle que quizá posteriormente olvido. Vuelvo a ponerme en marcha, vuelve a encontrarme el impulso, vuelvo a estar en la inercia del movimiento circular, vuelvo a querer volver...

El regalo no es el regalo, sino la persona que te hace el regalo.


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